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Historia del Kayak
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Los Inuits
El kayak es originario de los pueblos del
norte de América. Estos pueblos, cuyos antepasados, se supone, emigraron,
hace unos cuatro mil años, desde Siberia, a través del estrecho de Bering,
ocupan las tierras costeras de Groenlandia, Canadá y
Alaska. Debieron haber cruzado el estrecho en botes o caminando sobre el
hielo en el invierno, ya que para esa época la vía terrestre entre América y
Asia había desaparecido.
Todas
estas poblaciones se extienden a lo largo de más de cinco mil kilómetros por
el ártico, abarcando territorios de cuatro estados. (Canadá, Groenlandia,
Rusia y Estados Unidos.)
Emparentados con los Inuits, los aleutas, están asentados,
desde hace más de seis mil años, en las islas Aleutianas. Todos estos
pueblos, junto a los Lapones del norte de Europa y las tribus Koryak y
Chukchi de Siberia utilizaron kayaks para desplazarse por las heladas aguas
de sus territorios.
Fueron conocidos en Europa a principios del siglo XVII por
las narraciones de viaje del pastor Biar (1611), quien los llamó "esquimos"
o "esquimales", adoptando así la palabra que significaba "comedores de carne
cruda", que usaban los indios vabinaks para designarlos. Por ello la palabra
"esquimal", tiene un sentido peyorativo y despectivo para estas poblaciones
árticas, que se llaman a sí mismos "inuit" o "yupik", que en su lengua
significa "la gente".
Las duras condiciones de vida que imponía el clima en esas
regiones desoladas de la costa del ártico, forzaron a estos pueblos a aguzar
el ingenio. Aún en el verano, cuando el sol brilla las 24 hs. del día, la
temperatura no sube a más de 10º C., y en el invierno las marcas térmicas
pueden llegar a extremos de -45º C. En este contexto, la inventiva y los
conocimientos que han desarrollado para poder sobrevivir continúan
sorprendiéndonos. Sus embarcaciones fueron un claro
ejemplo de esta "creatividad".
La palabra kayak deriva del vocablo ka-i-ak, que para algunos
significa "hombre - bote" y para otros "ropa para andar en el agua".
Cualquiera de estas definiciones podría caber perfectamente, ya que estas
embarcaciones eran construidas a la medida de cada individuo, al cumplir su
mayoría de edad.
Los kayaks esquimales eran similares a los kayaks de travesía
actuales, largos, de casco redondo y muy veloces,
desarrollando velocidades de unos 4 a 7 nudos ( 7 a 11 km./h.). Utilizados
para la caza y la pesca y también para el traslado de personas y cosas, eran
construidos a partir de un armazón de madera atadas con tiras de cuero o
tendones de animales, al que recubrían con pieles de focas o
caribúes.
El armazón estaba formado por un gran número de cuadernas
curvas que se unían a las bordas. La madera utilizada era recogida en las
playas luego que las mareas las depositaran allí, ya que en la zona existen
muy pocos árboles. El cockpit, se hacía a la medida del propietario del bote
y su boca redonda era bien estrecha, para reducir los efectos del frío. La
construcción de la cubierta más elevada delante del remero lo protegía de
las olas al desplazar el agua hacia los costados.
Como la organización social inuit se basaba en las familias,
y dentro de ellas la división del trabajo, estaba bien
marcada, los hombres eran los encargados de la caza y la pesca, y las
mujeres, las responsables de la casa y los niños, también en la construcción
de sus embarcaciones el trabajo estaba dividido entre los hombres y las
mujeres. Los hombres se encargaban de la construcción de los armazones y
luego las mujeres procedían a trabajar los cueros con que se recubría el
bote. Debían moldearlo y estirarlo, usando agua caliente, y lo cosían sin
que las puntadas atravesaran por completo la piel. Asimismo, todo el bote
era tratado con grasa de foca, para hacerlo impermeable. Cada vez que era
usado se repetía el procedimiento de limpiarlo y secarlo cuidadosamente y
luego untarlo con la grasa de foca.
Tanto los Inuits, como el resto de las tribus, desarrollaron
la ropa necesaria para poder navegar en los kayak en las condiciones
extremas que lo hacían, minimizando los riesgos a una exposición a las aguas
heladas.
Para épocas más benignas o lugares de mar calmo usaban una
prenda llamada akuilisaq o tuiitsoq, que consistía en una especie de
cubrecockpit, elaborada con pieles de foca. Se ajustaba a la
regala del cockpit y al cuerpo del palista, debajo de las a xilas,
mediante cuerdas. Cuando utilizaban esta prenda, se colocaban unas mangas
impermeables llamadas aaqqat y unos mitones, llamados aaqqatit, para las
manos, también fabricado con piel de foca.
Para la navegación en días muy fríos o con condiciones del
mar duras, usaban otra vestimenta llamada tuiliq o kapitak que cubría todo
el cuerpo del remero, incluso su cabeza. Mediante una capucha, quedaba solo
la cara expuesta y se protegía así el cuello y las orejas de las
inclemencias del frío. El tuiliq se ajustaba alrededor de la cara y las
muñecas con cuerdas y su parte inferior era ajustada también a la regala del
kayak, lo que impedía totalmente la entrada de agua, por ser esta prenda
impermeable. El tripulante tenía amplia movilidad dentro del
tuiliq, permitiéndole los movimientos necesarios para enderezar el
bote en caso de vuelco.
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