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Notas
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Bigüa
Entre los guaraníes se cuenta que Biguá era un indio fornido
y esbelto que vivía feliz con su esposa llamada Yerutí, en una choza a
orillas del río Miriñay.
Pero la belleza de la joven había despertado la codicia de
Capiberá, quien aprovechando un día de ausencia del esposo, la raptó
llevándosela atada en una piragua.
Capiberá fue perseguido por Biguá y finalmente alcanzado y
muerto. Pero la desesperación de Biguá no tuvo límites cuando vio que su
compañera había desaparecido.
La buscó por todas partes en el río, en la selva, pero sólo
el eco devolvía el angustioso llamado. Vencido al fin se arrojó a las aguas
del Miriñay porque sospechó que allí habría perecido la hermosa Yerutí.
Al poco tiempo vieron sus hermanos de la tribu que un ave de
plumas negras volaba insistentemente sobre la choza en la que habían morado
los desdichados amantes, se internaba en la selva y se arrojaba en el
inquieto Miriñay.
Consultado el hechicero, dijo que era Mbiguá transformado en
ave que seguía buscado a su dulce compañera.
Esta leyenda indígena habla sobre una de las muchas aves que
viven en el Delta del Paraná. El Bigüa es de color negruzco con brillo,
iris verde claro con plumas blancas en la base del pico y la zona ventral es
de color claro. Se caracteriza por habitar las zonas costeras y ambientes
acuáticos incluso las áreas pobladas.
Es así que cuando empecé a remar en kayak por el Tigre a
fines del 2005 las podía ver por todos lados, posadas sobre las ramas, sobre
los viejos barcos y en especial en los cables de una antigua grúa que se
encuentra a orillas del río Lujan. En este lugar se concentraba un gran
número de ellas especialmente al atardecer y siempre recuerdo como nos
observaban al pasar.
Muchas veces las vi sumergirse en procura de bagres y otro
peces que son la base de su alimento y era increíble ver como engullían sus
presas enteras.
En tierra extendían sus alas para secarse al sol y al nadar
estiraban el cuello y su ganchudo pico.
Estos luego de permanecer un rato bajo el agua salían a la
superficie repentinamente y como en varias oportunidades lo hacían cerca de
mi bote lograron asustarme.
Pero estos son solo recuerdos, el Bigüa no se extinguió
simplemente voló vaya a saber adonde, se fue en busca de nuevos lugares, de
aguas limpias.
Huyo lejos ya que su hogar, el que compartió en otras épocas
con yaguaretés y ciervos, fue alterado severamente por la mano del hombre.
La contaminación de los ríos Lujan y sobre todo la del río
Tigre cada vez son mas graves, y es en estas aguas donde el Bigüa nadaba y
buscaba su alimento.
Es penoso ver como día a día se ensucia mas y mas sin
importar el daño que se esta provocado a este maravilloso lugar.
La migración de esta ave es un aviso que nos da la naturaleza
sobre como estamos destruyendo los habitats naturales desmedidamente y sin
control.
Pero todavía estamos a tiempo de revertir la situación, solo
tenemos que tomar conciencia de las acciones q cometemos en contra de la
naturaleza
Y esperar que el Bigüa vuelva otra vez a su hogar y no se
transforme en leyenda.
Lucas Sosa
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