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Notas
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El Super
Atleta
El hombre bajó corriendo las escaleras mientras se
desabrochaba la corbata y se quitaba el saco. En el estacionamiento, frente
a la curiosa mirada de la gente de la oficina, terminó por sacarse los
pantalones para quedarse en short y remera. Comprobó que el kayak estuviera
bien sujeto en el techo de su auto y partió raudamente hacia Tigre sin
siquiera calentar el motor.
El trafico estaba infernal, del Centro a Tigre tardó una
eternidad y llegó casi cuando oscurecía por lo que pudo entrenar sólo un
rato.
Cuando volvió a su casa, tardísimo, su mujer lo recibió
con cara de culo. No lo entendía, no le importaba nada de su pasión por el
deporte. Una bruja.
Terminó discutiendo con ella cuando
vio la comida que tenía servida en la mesa. Tarta de jamón y queso y una
gaseosa para beber.
—¡¡Pastas, quiero comer
pastas!!. ¡Hidratos de carbono!, necesito hidratos de carbono, mañana corro
una regata y el domingo el YPF cross. Te dije Pas - tas. ¡Y esa porquería
para tomar!, me va a dar gases y voy a estar tirándome
pedos todo el día. Bebidas sanas. Con minerales, sodio, potasio,... ¿¡tanto
te cuesta entender!? ¿ y las bananas?, ¿donde están las bananas?
Al otro día, malhumorado todavía, llegó a Quilmes casi
sobre la hora para correr la regata. No se quedó a ver como había salido
porque tenía que prepararse para la competencia del día siguiente. El fin de
semana competitivo lo completó el domingo en Baradero donde corrió un YPF
cross.
Durante la semana siguiente tuvo problemas en el trabajo
con el tema del kayak y la bicicleta en el techo del auto, pero no iba a
aflojar, tenía que entrenar y aunque dejara la tarea a medio terminar, se
iba en el horario estipulado. Aprovechaba cuando iba al baño para hacer
algunos ejercicios y aunque terminó rompiendo la barra de una cortina por
colgarse para hacer flexiones, se las arreglaba con las mamparas de los
mingitorios.
El sábado 30 de setiembre comenzaba una larga serie de
regatas, carreras de aventura, triatlones, etc, etc. Comenzando ese día en
Escobar con un triatlón, del que participó obteniendo un buen puesto, pero
que otra vez no pudo quedarse a recibir el premio porque partió temprano
para su casa con la intención de congraciarse con su mujer.
La invitó a comer pastas a Pippo y el domingo a pasear
por el Tigre mientras el entrenaba. Su mujer lo mandó a la mierda.
Finalmente se separó el 7 de octubre luego de correr la
regata de Acasusso. No la aguantaba más.
Un amigo le prestó un departamento. Tenía todo lo que
necesitaba. Un colchón en el piso, su kayak, la bicicleta, las zapatillas
para correr, la alacena repleta de paquetes de pastas, arroces energizantes,
barras de cereal, manzanas, bananas, pan, pasa de uva, pastillas de glucosa,
y la heladera a full con bebidas y menjunjes energéticos.
Libre de las garras de su esposa, y pidiendo unos días de
vacaciones en el trabajo, la semana del 9 al 14 de
octubre, se fue a Misiones para correr la regata Iguazú - Posadas. El 21
corrió un triatlón en Zárate, el 22 participó de una regata en Tigre, el 28
se fue para La Plata y ese sábado corrió algunas regatas para despuntar el
vicio y el 29 corrió la regata de aventura.
El 4 de noviembre alquiló un kayak doble para participar
en Acasusso de una regata de orientación. Como no tenía compañero remó el
solo y el cansancio de las últimas semanas le jugó una mala pasada y se
perdió. Tuvieron que ir a buscarlo, cuando pensaron que se había robado el
kayak.
En la semana siguiente lo echaron del trabajo cuando su
jefe lo pescó por quinta vez consultando las clasificaciones en internet, en
lugar de hacer su tarea.
Ahora estaba libre. Podía entrenar todo el día y a la
hora que se le antojara, corría, andaba en bicicleta, remaba, iba al
gimnasio. Pronto comenzó a no alcanzarle las horas del día para entrenar.
Se fue para Tierra del Fuego, para participar del Raid
Náutico, esto era del 9 al 12 de Noviembre, pero el 11 quería correr la
regata Vuelta del Carabelas, en Escobar, así que hizo sólo una parte del
recorrido y voló de nuevo para Bs. As. Del Aeroparque a Escobar el remis le
salió un ojo de la cara. Cuando llegó ya había empezado la regata pero igual
participó en el único bote que pudo conseguir. Un 4,20 más lento que una
tortuga. Tardó 4 hs. pero completó el recorrido, no importaba, le servia de
entrenamiento para el próximo evento.
Evento que fue una travesía. Desde Cayasta a Santa Fe del
17 al 19 de noviembre. Y a los pocos días, el 25 estaba otra vez en Escobar
para correr otro triatlón. Terminó el mes en Dolores, en el encuentro de
kayakistas. Estaba afiladísimo y decidió hacer un raid propio non stop. A
pesar de las puteadas de Barragán, pasó a todo el grupo y se fue para
adelante y no lo vieron más. Llegó a San Clemente solito.
Y llegó diciembre, un mes complicado con las fiestas que
caían en día domingo, así que había pocas competencias. Un triatlón en
Zárate y alguna cosita más.
El 31 de diciembre pasó la fiesta solo, su mujer se había
negado a reconciliarse. Pero no le importaba, se fue a dormir antes que
dieran las doce, el año entrante iba a ser duro. Empezaba en enero con la
regata del Río Negro, y había triatlones, regatas de aventuras, regatas de
velocidad, travesías, duatlones y carreras de embolsados.
Pero había dos eventos que no se quería perder. La Iª
Maratón Bajada del Riachuelo y el Desafío de los Valientes en Fuerte Apache.
Roberto
Vilmaux
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