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Relatos
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Travesía
Solidaria
Relato: Lorena Godoy
Como plasmar en
palabras la experiencia que vivimos 60 personas durante dos días en esta
travesía?
Esto, a mi
entender nos paso a todos…. de aquí es que se hizo esperar un relato.
Cuando se trata
de transmitir imágenes objetivas es más fácil, el relato puede ser unas
coordenadas, datos relativos al estado del tiempo, la dirección de la
corriente, km recorridos, cantidad de palistas, en fin, de esto también se
trata una travesía!
Por otra parte,
por ser mi primer experiencia quiero dejar de lado estos datos técnicos y
trataré de plasmar lo que viví y vivimos en este viaje.
El primer día
no es aquel en el que nos juntamos para emprender el viaje, sino que ese
primer día ocurrió en el momento en que a Pablo, Luis e Irene, entre otros
palistas, decidieron organizar una travesía más a Parada Toledo.
Después de
almorzar en el quincho del club, Pablo reunió a los presentes para que Luis
comentara un sueño que había tenido días anteriores. El día gris, el Paraná
de fondo, los leños ya casi consumidos y entre mate y mate fue generando un
clima especial a esta charla… En este clima, Luis contó su sueño…Esta no
sería una travesía más, ni de entrenamiento, ni de solo adquirir
experiencia. Una travesía solidaria!! Se entregaría algo de ropa o algún
elemento que necesitaran los isleños del tramo a recorrer.
Esta sería una
travesía por los demás… para los que necesitan y nunca piden, pero esperan..
No solo intereses personales, individuales. . es de todos y para otros.
La verdad es
que al principio me resulto algo graciosa la idea de unos globitos que
volarían felices por el aire como símbolo del gesto de solidaridad, creo que
varios reímos… por lo fantasioso de la imagen.
Luego, a medida
que iban y venían los correos y las charlas cada vez que nos cruzábamos esa
imagen de fantasía que tuve inicialmente iba tomando forma y se hacía cada
día más real.
Pablo, como
coordinador general tiene un destacado mérito en toda la organización,
estuvo en cada detalle para que todos los que participamos no sufriéramos
remando o no nos falte nada el día del viaje. Nos mandó correos y correos…
con datos, con elementos para llevar.. con entrenamientos que hacer antes
del viaje…
Ya fijada la
fecha para el 26 y 27 de Julio, empezaron los entrenamientos. Cabe aclarar
que estas salidas, además, tuvieron el objetivo de recopilar información de
los beneficiarios del gesto solidario. Unos sábados unos, unos domingos los
otros.. todos! estuvimos relevando parte del recorrido para estar al tanto
qué tipo de ropa y/o calzados resultaría útil.
Mientras tanto,
en la semana se iba armando una red de contactos… y muchos palistas deseosos
de participar.
Cada fin de
semana la ropa iba llegando sin prisa pero sin pausa al club. Llegaban y
llegaban bolsones de ropa y calzado para la donación.
Una semana
antes de la partida, entre Pablo, Daniela, Luis, Irene y otros colaboradores
estuvieron numerando, armando, empaquetando los bolsones destinados a cada
una de las casas relevadas. Que trabajo!!!!!
Finalmente, el
día 26 de Julio estuvimos confirmados 60 palistas. Oriundos de Rosario y de
Córdoba habían llegado al club el día anterior. Algunos llevaron su propia
embarcación y otros optaron por la del club.
Era una mañana
algo fresca y el Paraná parecía querer escaparse. Estaba tan bajo que
permitió una hermosa exposición de todos los kayaks, que sin habernos puesto
de acuerdo los alineamos perfectamente sobre la dársena.
Pablo, Juan y
Luis se presentaron y dieron las indicaciones de formalidad.. donde vamos,
que vamos a hacer, cuando volvemos, las precauciones a tomar entre otros
datos. Antes de concluir la charla, Luis comentó que sería un viaje
solidario por lo que entregó un globo para que lo inflemos y coloquemos en
cada embarcación. Luego de unas cuantas risotadas de por medio por lo
atípico del pedido, el resultado fue una pintoresca y graciosa salida!!
Allí
estábamos.. Eran aproximadamente las 10 de la mañana del sábado 26 de Julio…
después de más de un mes de preparación, listos a disfrutar!!
Remamos por el
Río Paraná hasta el Carabelas y allí continuamos viaje con el acompañamiento
de una embarcación de Prefectura de Escobar. Por supuesto que en estas
líneas va el agradecimiento para ellos…En este barco iba el resto del sueño,
bolsones enormes de las donaciones que Daniela, Irene y (esposa de Juan
Félix) se encargaban de entregar en manos de estos hombres y mujeres que
aceptaron este gesto.
El paisaje era
el de siempre para algunos y a la vez nuevo para todos, por la cantidad de
remeros, el encuentro cara a cara con la gente de las islas y por lo
novedoso que resultó para quienes lo recorríamos por primera vez hasta
Parada Toledo.
Vale mencionar
que la comunicación con radios siempre estuvo bien coordinada, en la que
participaron Pablo, Juan, Liliana… y cuidaron al grupo como a quien vela por
un hijo.
Aproximadamente
13.30 estuvimos almorzando en el Cruce del Canal 4, algo cansados pero con
ganas de seguir remando. El sol nos dio un cálido abrazo que ayudó a
recargar nuestra energía y secar ropas ya mojadas.
Continuamos
viaje luego de despedir a los ayudantes de Prefectura dado que allí concluyó
su acompañamiento. Aquí me detengo a imaginar que habían quedado atrás
muchas caritas de alegría en las islas y que en esos momentos ya estarían un
poco mas abrigados para pasar el resto del invierno…
Ahora quedaba
la tarde..ya remando por el Río Paraná Miní. Los mas experimentados y
entrenados hicieron punta y como buen equipo organizado entre todos se tomó
la decisión de armar dos grandes grupos. Es así que los más rezagados no nos
sentimos los últimos.. Para algunos, el río se había puesto difícil, se hizo
sentir el cansancio en este tramo final. Igualmente, inolvidable ese paisaje
costero, de esas casas pequeñas y otras no tanto, de los pájaros que nos
veían con desconcierto. . y de las charlas tan animadas que teníamos de un
lado hacia el otro…entre palada y palada.
Llegamos a
Parada Toledo! Ya estaban dispuestas algunas carpas y también algunos
tomando los merecidos “verdes”. Habíamos llevado unos chorizos para la cena
y Jorge ya se había dispuesto con el equipo parrillero para asarlos con toda
su dedicación!
La cena.. una
delicia.. un baile de ensaladas, papas y los chorizos… claro que infaltable
el jugo de uva..torronté s, Cabernet Souvignon, Pinot Noir, Bonarda, Malbec
.. les suena?....
Por supuesto
que está de más contar que en semejante ambiente había un parloteo
descomunal, contando anécdotas de viajes anteriores, intercambiando datos,
opiniones.. eso es camaradería!!
Sin darnos
cuenta ya era hora de ir a dormir.. pero antes había que compartir algo mas…
había sorpresas!!! Asi que comenzaron los sorteos de regalos lindísimos!!
También risas por todos lados por las ocurrencias de varios…Divertidísimo!
Entre todos los globitos que se habían repartido había uno que de Escobar
salió triste.. pero entre tanta alegría se contagió…
Algunos se
habían ido a descansar pero otros estuvimos en el muelle cerrando el día con
el ritual de dejar hablar al corazón…con el río, la costa y la luna de
espectadores.
Así,
suavemente, nos despertó Juan con una canción para el nuevo día.
El día 27 a las
9 am partimos de regreso, y nos recibió el Arroyo Chaná con su hermosura. A
esta altura, todos perdieron timidez..y se hizo un tramo muy animado.
La mañana se
presentó algo más fresca que el día anterior y el sol se quedó dormido. De a
poco cambio el paisaje, por arbustos y no tantos árboles. Llegando al aguaje
del Durazno nos tomamos unos mates que para que decir basta! y continuamos
...
El aguaje del
Durazno se volvió largo.., interminable, agotador e igualmente hermoso. Un
paisaje más cercano y a la vez íntimo se nos presentaba, con casas muy
precarias y también de distintos estilos donde anduvo la mano del italiano,
del inglés y del francés. Los cítricos por su parte, nos tentaban a no
seguir…
Agotados y con
hambre llegó la hora de almorzar, pero también se acercaba el tramo final
del viaje. Tal vez por ello, el almuerzo se alargo un poco. Había quedado
una sorpresa mas!! De modo que se sorteó el reloj de Pared.
El Paraná nos
mostró que es el que manda! Cuando empezamos a remar nos dimos cuenta que
teníamos que hacer un gasto extra de energía, usar nuestros últimos
esfuerzos en llegar al club. El viento y el movimiento del río hicieron que
varios palistas nos desperezáramos de la modorra de la tarde… y al final,
paladas mas paladas menos llegamos en varios grupos a Las Piedras. Allí nos
fuimos reagrupando para cruzar al nuestro querido Club!
Finalmente,
cansados, con algo de frio, con muchas cosas para guardar, sacar, limpiar,
tirar, así llegamos.
En mi caso, muy
feliz, mi corazón se contagió y adoptó esa sonrisa enorme que tenía el
globito del sueño…
Es mi humilde
experiencia, la primera travesía con EL CRNBE
Lorena C. Godoy
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