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n caso de que alguien haya venido siguiendo el proceso de
este kayak Inuit quiero comentar que lo botamos con dos de los muchachos
que han participado del curso, Hernán Roldán el dueño de la carpintería
y Max.
Lo que pudimos ver es que el diseño es sólo para buenos
remeros. Es un diseño de velocidad, no es fácil mantener el equilibrio a
menos que se esté remando.
Lo notable, como Maximo Daulte comprobó, es que ni siquiera
es necesario hacer remadas largas, porque es tan liviano que avanza con
el menor esfuerzo. En verdad es una bala...
Ahí entendimos porqué los remos inuit son como son. Max
remó con su remo normal, de aluminio y fibra de vidrio porque no terminé
de hacer el que va con el kayak.
Vimos que hay que hacer unos ajustes, como ponerle un
asiento para que el cubre-cockpit funcione bien, ya que los que se
compran están hechos para mantener una distancia de unos quince
centímetros de la parte trasera del cockpit.
Podríamos hacer unos cubres diferentes de modo que pudiéramos apoyarnos
directamente en el cockpit como respaldo, tal cual los inuits en sus
orígenes, pero es evidente que al hacer un respaldito y avanzar esos
quince centímetros dentro del kayak llevando el peso más a proa, ésta se
va a hundir levemente haciendo que no esté flotando casi sobre la quilla
y si sobre una superficie algo mayor. |
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Esto que no sé si llamar defecto, se debe a que es
demasiado liviano.
De cualquier manera, queda claro que en los próximos kayaks
el ángulo de la V de la proa debe ser cercano a los 120º y no a los 40º
que le hice.
El resto está perfecto.
Estuvimos trabajando hoy en el kayak de Lili y no tengo la
menor duda de que va a ser otra cosa completamente distinta, un cambio
muy notable”.
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"Días después...cabe agregar que al hacer uno su propio diseño corre
riesgos. No quiere decir que al comprar un kayak uno no los corra, o al
comprar o elegir unos planos no los corra tampoco, aunque evidentemente
que en mucho menor medida.


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