|
Emilio, mi hijo me
acompañó en la búsqueda y construcción. Y lo hizo con entusiasmo.
De nuevo a usar el
patio como astillero (y la cocina o el garaje)
Al final y con algunas
consultas contestadas diligentemente por Tom, terminamos y botamos un
Sea Rider desmontable.
¡Que emoción! ¡Un pura
sangre... y lo habíamos hecho nosotros! Por supuesto Emilio tardó como
10 segundos en agarrarle la mano y apropiárselo...
Siguiendo con el vicio
después vimos uno no desmontable, de madera y vinilo transparente....pa
qué...vuelta a soñar despierto....
|
|
Después de algunos
episodios con otros kayaks (luego de andar un mes en sit-on-top, ancho
como un Cadillac, me desacostumbré al Yamana y me lo puse de gorra, me
sentía rígido e incómodo en agua agitada...o bueno, fue la mejor excusa
que se me ocurrió para ...adivine: otro bote.
Esta vez, además
nos juntamos con Walter y Tati... y en el garaje de Walter nos largamos
a construir tres botes... yo hacia de maestro ciruela...y los otros
laburaban.
Como en realidad
solo podíamos montar de a un kayak por vez, mientras Walter avanzaba con
el suyo los otros íbamos preparando cuadernas, lijando, o mas
frecuentemente tomando mate y sacando el cuero.
|