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Bajada del Río Quequén Salado

Gabriel Cures Sastre

 

Bajada del Río Quequén Salado, en kayaks sit-on-top, desde el paraje La Cueva del Tigre hasta la desembocadura del río, por parte de integrantes del foro "Pesca en Kayak".

 

Texto y Fotos: Gabriel Cures Sastre

 

acía tres meses que veníamos preparando un encuentro de pesca en kayak en Marisol (partido de Tres Arroyos)  y remada por el río Quequén Salado desde el paraje llamado “Cueva del Tigre” hasta su desembocadura en el Océano Atlántico.

Teníamos previsto (excepto 4 integrantes que se adelantaban 2 días) los otros 11 participantes llegar el viernes 30 de octubre de madrugada, para poder tomarnos unas horas de sueño luego de recorrer los 560 kms que nos separaban de Marisol; lugar que iba a ser nuestra “base de operaciones” hasta el 1º de noviembre que deberíamos emprender la vuelta.

El viernes 30 por la mañana, ya con todos los integrantes descansados hicimos la reunión previa de coordinación y decidimos (dado el clima reinante) realizar la bajada del Quequén ese mismo día.

Se contrató al efecto de trasladar las embarcaciones una camioneta con trailer, la cual debió realizar dos viajes para desembarcar los 15 kayaks en una barranca accesible que nos depositaba en el gran remanso que se sucede luego de la cascada que da marco a “la cueva”.

El día se presentaba soleado, y en el complejo donde estábamos hospedados cometimos el primer (y no el único) error de apreciación y preparación de la jornada… Un conjunto de médanos de gran altura con arboleda nos protegía del viento del sud sudeste reinante en la zona. Cabe recordar que el río Quequén Salado en su último

 

tramo corre prácticamente de Norte a Sur y por 8 kilómetros aproximadamente “emparedado” entre farallones de roca de 10 a 15 metros de altura, por lo cual la travesía sería “de cara al viento” en toda su extensión.

Revisando a posteriori el desarrollo de los acontecimientos llegamos a la conclusión de que hubiera sido mucho menos exigente el derrotero habiéndolo realizado desde la desembocadura hacia la cueva, y no al revés como la iniciamos; pero eso resulta ya anecdótico.

Cerca del mediodía y con los 15 botes en el agua procedimos a tomar contacto con el medio… y con el viento… luego de la cascada (donde el río llega “encajonado”) se genera una “olla” de unos 400 metros de extensión por 100 a 150 mts de ancho, dentro de la “olla” y situándose al inicio en el lugar de desembarque; se llegaba en un par de minutos a la zona de la cascada sin remar… resultado? Sin anemómetro pero como me dijo alguna vez un palista de larga experiencia, el viento se sentía en la oreja y silbaba de lo lindo… le calculamos firme de 30 kms. con ráfagas de 40 en algunos momentos.

La “olla” estaba protegida, y aún así; el agua se rizaba y el kayak no se mantenía quieto sin remar en ningún momento… algunos optaron por calentar los músculos remando hasta la cascada para sacar unas fotos, otros se refugiaban en salientes de piedra para poder estarse sentados sin palear… y llegó la hora de largada.

 

 

 
 

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Diciembre 2009 - Kayaks - Página 16